Por qué el entrenamiento funcional funciona

Por qué el entrenamiento funcional funciona

Esta semana me apetecía escribir sobre este tema porque creo que todavía hay mucha gente que no termina de entender el concepto de “entrenamiento funcional”. Que sí, que lo leemos por todas partes, en todos los gimnasios lo tienen y las influencers lo practican a diario. Vale. Pero es cierto que cuando leo posts sobre el entrenamiento funcional es todo bastante abstracto y creo que personas que no estén muy familiarizadas con el mundo del fitness (la mayoría de los mortales) no lo entenderían. Yo misma tardé bastante en entender qué era realmente el entrenamiento funcional y por qué era mejor que el tradicional. Después de años en el gimnasio, de repente salí de esa caverna platónica y me pareció que todo lo que había vivido anteriormente era una “mentira”. ¿A que ahora quieres seguir leyendo?

EL ENTRENAMIENTO FUNCIONAL VS EL ENTRENAMIENTO TRADICIONAL

Muchas veces es más sencillo entender un concepto por lo que no es que por lo que es. Igual que si algo es salado, no es dulce, el entrenamiento funcional no es el tradicional y con las diferencias entre uno y otro es sencillo hacerse una imagen mental.

Las actividades más populares del gimnasio hasta hace unos años eran, o bien ir a la sala de pesas (para ganar músculo), o bien pedalear a tope en spinning (para perder peso), o bien hacer actividades tipo Zumba, aerobic o step (para perder peso también). Por otro lado tenemos el yoga y el pilates, pero estos los voy a dejar de lado para el propósito de este artículo.

Pues bien, digamos que en ninguna de las actividades más populares de los gimnasios había un objetivo real de mejora de la calidad de vida en base a las necesidades naturales del ser humano. Qué bonita me ha quedado la frase, ahora me toca explicarla: en nuestro día a día, ni levantamos bolsas de la compra haciendo bíceps ni nos desplazamos en bici ni subimos y bajamos un escalón dando vueltas. Obviamente, la mejora física que estas actividades provocan nos ayuda en nuestra vida diaria, pero de una forma mucho menos eficiente y más lenta que si le damos la vuelta y colocamos como prioridad la mejora de los movimientos naturales del ser humano.

Si en el entrenamiento tradicional los movimientos son analíticos (se trabaja un músculo cada vez), repetitivos, en muchas ocasiones se realizan sentados (por ejemplo, cuando se hacen press banca acostados en un banco) y se suele separar el trabajo cardiovascular (de sudar) del muscular. Así, muchas personas combinan su rutina de pesas con 20 minutos de cinta de correr o hacen una clase de BodyPump para después completar con spinning.

MOVIMIENTOS FUNCIONALES: DE LA VIDA DIARIA

Aquí es donde llega la revolusión del fitness y nos olvidamos de músculos para trabajar movimientos que engloban cadenas musculares. A mí la primera vez que me contaron esto de los movimientos, me pareció que me hablaban en otro idioma. ¿Movimientos? ¡Pero si de toda la vida hemos hecho piernas, espalda, brazos…! Y claro, mi mente cuadriculada intentaba clasificar esos movimientos por músculos, pero no funciona así. Porque los movimientos son complejos, involucran a todo el cuerpo y, para más inri, se combinan unos con otros. Los movimientos que realizas en el entrenamiento funcional son los mismos que realizas de forma natural en tu día a día:

  • Zancada: es el mismo movimiento que utilizas al correr.
  • Sentadilla: para sentarte y levantarte, para agacharte.
  • Empujes: cuando abres una puerta (o la cierras, según) o cuando mueves un mueble de sitio.
  • Tracciones: cada vez que “tiras” de algo, como por ejemplo al coger una garrafa de agua del suelo.
  • Plancha activa: este es a veces el más complicado de entender. Se trata de activar la zona core (abdomen) para proteger tu espalda o para mantener el equilibrio cuando vas en el autobús y frena de golpe.
  • Bisagra de cadera: si te agachas con tu espalda en vez de con tus piernas, así que en la mayor parte de los casos en los que te atas las cordoneras estando de pie, realizas este movimiento.
  • Rotaciones o antirotaciones: este es uno de los movimientos más importantes porque antiguamente no se entrenaba y es el que más lesiones puede provocarte. ¿Te ha pasado alguna vez que te giras para coger algo del asiento de atrás y se te queda algún músculo “enganchado”? Pues precisamente por eso, es importante entrenarlo.

Todos estos movimientos se practican en una sesión de entrenamiento funcional, utilizando materiales o simplemente el peso del propio cuerpo. Como puedes observar, son movimientos complejos en los que todo el cuerpo participa de una forma u otra. Además, se ejecutan en tres dimensiones (sí, como el cine) porque incluyen desplazamientos y cambios de plano. Así, cuando tengas que salir corriendo para llegar al autobús o cuando cargues demasiado las bolsas de la compra, tendrás desarrolladas las habilidades necesarias para afrontarlo.

MÁS RESULTADOS EN MENOS TIEMPO

El entrenamiento funcional suele realizarse en sesiones de unos 45 minutos, ya que se lleva a cabo un entrenamiento muy dinámico en el que las recuperaciones son activas y se combina el trabajo de fuerza, el de resistencia y las distintas habilidades como reacción o coordinación. El entrenamiento funcional no solo entrena el cuerpo, sino también el cerebro, porque tienes que estar muy atento para poder ejecutarlos de forma correcta.

Además, son tan variados que tu cuerpo está siempre en constante mejora. Hay miles de combinaciones, con o sin material, que puedes realizar para no aburrirte nunca.

¿Y SI NO SABES ENTRENAR?

Claro, que si no tienes costumbre de entrenar, estarás pensando que todo esto es muy bonito pero que poniéndote un vídeo de youtube igual te lesionas a la primera de cambio. ¡Tranquilidad que el entrenamiento funcional está everywhere! Si vas al gym, estas clases suelen ser muy funcionales:

  • Circuit training: puede o no ser funcional, pero es probable que lo sea.
  • TRX: funcional desde el ADN, mi opción favorita para cuando tengo poco tiempo (mi amiga Blanca lo sabe).
  • Body Attack: no lo tienen demasiados gimnasios pero es una buena opción que trabaja solo con peso corporal.
  • HIIT: aunque este nombre designa al formato más que a la actividad en sí, en la mayoría de los gimnasios quiere decir un entrenamiento funcional interválico
  • Cross training: algunos gyms tienen actividades con este tipo de nombres para designar lo que sería un estilo Crossfit pero más light.
  • PRAMA: si vives en Alicante, es la opción más molona sin duda. Futurista, tecnológica y divertida, ni te enterarás de que estás entrenando.

Espero que te haya dado algo de luz sobre este asunto y que de repente hayas entendido el sentido de la vida o, al menos, por qué ahora todas las celebrities suben vídeos haciendo burpees y subiendo cajones. ¡Be trendy my friend!

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