¿Qué tiene que ver el veganismo con el cambio climático?

¿Qué tiene que ver el veganismo con el cambio climático?

La relación entre el veganismo y el cambio climático era bastante poco popular hace unos años. De hecho, cuando yo dejé de comer carne, no me planteé que pudiera ser una acción ecológica o sostenible. Sin embargo, cada vez son más las razones que apuntan a que el futuro es vegano… y no porque la Beyond Burger vaya a sustituir a la ternera en la dieta de los más carnívoros. Cada vez somos más millones de habitantes en el mundo y eso implica modificar la dieta, es lo que hay. Antes de meterme de lleno en materia, te voy a explicar por qué el ser humano no es “omnívoro por la naturaleza” o necesita la carne para vivir sí o sí. Si tú y yo estamos aquí hoy es porque nuestros ancestros han sacrificado muchas cosas para que la prole se multiplicase.

LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA EXPLICADA EN SAPIENS

Si no te has leído Sapiens (libro súper Best Seller de Yuval Noah Harari), deberías ponerle ya fecha límite porque es una obra maestra. A lo que iba, en este libro el autor explica cómo pasamos de ser unas cuantas tribus esparcidas por ahí a ciudades de mucha gente (esto no es mucho spoiler, solo una mínima parte del libro).

Básicamente esto se llamó Revolución Agrícola y lo que hizo fue transformar por completo nuestra dieta. Pasamos de tener una dieta de cazadores-recolectores a una basada en los cereales. Esto no fue bueno para nuestra salud, porque ya sabes que cuanta más variedad mejor. Peeeeero… hizo que nos multiplicásemos mucho más rápido y que una familia pudiera dar de comer a todos sus hijos sin tener que estar dando tumbos por ahí para encontrar una higuera. Así fue como nos volvimos adictos al trigo, hace ya varios miles de años.

En un interesante artículo de National Geographic se menciona la misma paradoja:

A pesar de que la población aumentó exponencialmente, el estilo de vida y la dieta de los granjeros no era tan sana como la de los cazadores-recolectores. Los granjeros tenían muchos más bebés, Larsen dice, lo cual simplemente evidencia que “no tienes que estar libre de enfermedades para tener hijos”

National Geographic.

Resumiendo: la población crece –> se modifica la dieta –> más gente, peor alimentada

DE SIEMPRE HEMOS COMIDO CARNE. PERO, ¿TANTA?

Uno de los argumentos más escuchados contra el veganismo es que se ha comido carne “de toda la vida”. Los defensores de la dieta Paleo hablan de las virtudes de una dieta basada en carne principalmente. Claro, carne ecológica y recién cazada, lo mismo que ir al Mercadona a comprar pechugas de pollo. Bueno, el caso es que las tribus que ahora mismo encontramos con una metodología de caza-recolección no se sostienen principalmente de la carne. Vamos, que no es tan fácil cazar.

Los Hadza obtienen casi el 70% de sus calorías de las plantas; los Kung tradicionalmente se alimentan de tubérculos y nueces mongongo; los Pigmeos Aka y Baka del río Congo de batatas; los indios tsimane y yanomami del Amazonas de plátanos y mandioca y los aborígenes australianos en hierba de nuez y castañas de agua. Esto evidencia que, aunque todos ellos cazan y quieren comer carne, su dieta de basa principalmente en plantas.

El ser humano se ha ido adaptando a los cambios en la dieta con el paso de los años. Por ejemplo, antes de domesticar el ganado, los seres humanos no tenían enzimas para digerir la lactosa tras los primeros años de vida. Sin embargo, en las sociedades en las que los lácteos son de consumo habitual, hemos desarrollado la capacidad de digerirlos. Hoy en día, las sociedades que tradicionalmente no consumen lácteos siguen siendo intolerantes a la lactosa, como los chinos o los tailandeses.

Para aquellos de nosotros cuyos ancestros estaban adaptados a dietas basadas en plantas y que tenemos trabajos de oficina, sería mejor no comer tanta carne como los Yakuts (tribu de esquimales que basa su dieta principalmente en carne). Estudios recientes confirman hallazgos anteriores de que aunque los humanos han comido carne roja por dos millones de años, el consumo excesivo aumenta la aterosclerosis y el cáncer en la mayoría de las poblaciones, y el culpable no es sólo la grasa saturada o el colesterol. Nuestras bacterias intestinales digieren un nutriente de la carne llamado L-carnitina. En un estudio con ratones, la digestión de L-carnitina aumentó la placa de obstrucción de las arterias. Las investigaciones también han demostrado que el sistema inmunológico humano ataca un tipo azúcar en la carne roja llamado Neu5Gc, causando una inflamación de bajo nivel en los jóvenes pero que eventualmente podría causar cáncer. “La carne roja es genial, si quieres vivir hasta los 45 años”, dice Ajit Varki de la Universidad de California, San Diego, autor principal del estudio Neu5Gc.

MÁS TERRENO PARA LA GANADERÍA QUE PARA LA AGRICULTURA, ¿TIENE SENTIDO?

Durante la mayor parte de la historia, siempre que hemos necesitado producir más alimentos, simplemente hemos talado bosques o arado pastizales para hacer más granjas. Ya hemos despejado un área del tamaño de Sudamérica para cultivar. Para criar ganado, nos hemos hecho con más tierras, un área aproximadamente del tamaño de África. La huella de la agricultura ha causado la pérdida de ecosistemas enteros en todo el mundo, incluidas las praderas de América del Norte y la selva atlántica del Brasil, y los bosques tropicales siguen siendo despejados a un ritmo alarmante. El intercambio de bosques tropicales por tierras de cultivo es una de las cosas más destructivas que hacemos al medio ambiente, y rara vez se hace para beneficiar a los 850 millones de personas en el mundo que todavía tienen hambre. La mayor parte de la tierra despejada para la agricultura en los trópicos no contribuye mucho a la seguridad alimentaria del mundo, sino que se utiliza para producir ganado, soja para el ganado, madera y aceite de palma.

Es decir, que de toda la tierra que hemos “domesticado” para la agricultura, la mayor parte de ella no está destinada a cultivar alimentos para los humanos, sino para los animales que acabaremos encontrando en supermercados. ¿Tiene esto sentido? ¿Tiene sentido destruir tantos ecosistemas para meter un eslabón más en la cadena? Y aquí deberíamos pensar de una forma menos egoísta de lo normal. Los seres humanos NO necesitamos la carne para vivir. Otra cosa es que nos guste, que nos siente bien o que estemos acostumbrados a ella.

Según este estudio, se podría reducir hasta el 73% la huella de carbono si los estadounidenses dejaran de consumir carne. Definitivamente, es mucho más sostenible que cultivemos comida para comernos a que cultivemos comida para alimentar animales que después nos comemos. Esto es un poco como comprar de la fábrica versus comprar en una tienda. Si el precio de tienda son 5€ y el de fábrica son 2,5€, ¿dónde preferirías comprar?

Pues pasa lo mismo con la comida. Lo que pasa también es que hay mucha gente que tiene “tiendas” (en este caso, ganaderos). Es una industria que mueve millones y detrás de la cual hay muchos lobbys que no van a permitir (o por lo menos van a intentar evitar) que la población se acabe haciendo vegana. Es un poco lo mismo que los estudios que paga Danone diciendo que la leche de vaca es necesaria para la salud cardiovascular.

Veganismo y cambio climático

CÓMO AYUDARÍA EL VEGANISMO AL CAMBIO CLIMÁTICO: CIFRAS

Lo primero que quiero decir es que para obtener cifras hay muchas páginas veganas que ofrecen datos, pero he escogido irme a fuentes “imparciales” porque quiero obtener datos lo más veraces posible.

Estos son datos encontrados en un artículo de la BBC:

  • Aproximadamente en el mundo se ocupan unos cinco millones de hectáreas para el ganado. Esto es el 68% del total de tierras agrícolas.
  • Si todos nos volviéramos vegetarianos, en un mundo ideal, dedicaríamos el 80% de esos pastos a la reforestación, lo que aumentaría la absorción de carbono y aliviaría el cambio climático.

También encontramos datos interesantes en un artículo de El País:

  • la producción de alimentos ocupa el 43% de la tierra del planeta (sin contar desiertos y regiones heladas)
  • es responsable del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero (en su mayor parte CO2 y metano, CH4)
  • también lo es del 32% de la acidificación y el 78% de la eutrofización
  • por último, casi dos tercios del agua dulce retirada de las cuencas va para regar o dar de beber a los animales.
Veganismo y cambio climático

Pero no impacta lo mismo producir un chuletón que soja para tofu. De hecho, los principales productos de origen animal (carnes, peces de piscifactoría, huevos y lácteos) necesitan el 83% de la tierra dedicada a la producción de alimentos y son responsables de casi el 60% de las tres emisiones. Lo peor es que, a cambio, solo aportan el 37% de las proteínas y apenas el 18% de las calorías que sostienen la alimentación humana.

Diario El País

SI EL VEGANISMO NO ES PARA TI

Actualmente, el 95% de la población mundial consume carne. En algunas zonas, como Europa o EEUU donde tenemos acceso a carne de forma rápida y bastante económica, el consumo es desmesurado. Consumir carne a diario no es sostenible ni evolutivamente natural, ya que hace 50 años la carne era para días especiales y no se tomaban cantidades tan grandes. En países como Japón, la carne no es el alimento principal sino que se opta por carne de gran calidad en cantidades más pequeñas. Pongo Japón como ejemplo porque tiene una de las poblaciones más longevas del mundo.

Bueno, el caso, que no hace falta que nos hagamos todos veganos así de repente. Si reducimos el consumo de carne ya estamos haciendo mucho por el planeta, de verdad. Y si encima al reducirlo optamos por consumir carne ecológica o más sostenible, ya ni te cuento. Que yo no le voy a decir a un esquimal que el planeta se está yendo a la m*** porque consume demasiada carne, ya bastante tienen con sobrevivir estando donde están. Pero creo que en occidente no somos conscientes del impacto global que tienen nuestros caprichos, de hecho todavía muchas personas no se plantean que el consumo de carne sí que está relacionado con el cambio climático.

Así que cuando pienses en reciclar, en coger la bici en vez del coche o en poner bombillas de bajo consumo, piensa también que comer más legumbres, algo de tofu (bien cocinado) o una buena Beyond Burger pueden hacer más por el planeta que un coche eléctrico.

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